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História

La Vida del Colibrí de la Flor Negra

História de: Maria Toa Quinde
Autor: Juan Pablo Mora Penagos
Publicado em: 14/12/2016

Sinopse

Mi nombre es María Toa Quinde pertenezco a una comunidad andina bastante antigua llamada Cañari en Ecuador. Me gradué de médica, logré finalizar la subespecialidad y una maestría. Todas las veces que he salido del país, siempre he querido volver a casa. La identidad es el punto que te marca, pertenecer a un grupo te marca, a veces como un estigma, pero el hecho de formar parte de mi cultura ha sido una de mis mayores fortalezas. Toa significa flor negra, Quinde puede ser traducido como colibrí, en el pueblo cañarí, es un ave sagrada que implica vida, esta es mi historia, la historia del colibrí de la flor negra.

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História completa

Mi nombre es María Toa Quinde, nací en la provincia de Cañar al sur de Ecuador, un lugar verdaderamente histórico, de hecho lo reconocieron como patrimonio nacional por sus yacimientos arqueológico. Tengo cuarenta años y actualmente estoy viviendo en Buenos Aires, en el barrio de Balvanera. ¿Que cuál es el origen de mi nombre? La historia es un poco larga…pero pertenezco a una comunidad andina bastante antigua llamada Cañari y al igual que otras comunidades de Latinoamérica nos han arrebatado nuestra identidad. Es así que mi nombre surge con la intención de apropiar nuestra identidad, mi padre decidió ponerme un nombre que pertenecía a la historia de mi comunidad: Toa es el nombre de una princesa que pertenecía al pueblo Quitu en lo que es hoy Quito. Toa significa flor negra, Quinde puede ser traducido como colibrí, en el pueblo cañarí, es un ave sagrada que implica Vida. Mis padres ahora son jubilados pero mi padre fue maestro y mi madre auxiliar de enfermería. Mi padre se dedicó a la lucha por nuestros derechos y ha hecho mucho por nuestra comunidad y es que ahora forma parte del concejo de ancianos y se puede considerar como una persona que tiene muchísima información de todos nosotros y de la historia de nuestra sociedad. Dentro de la comunidad existe un Instituto intercultural bilingüe en donde aprendemos el idioma materno, el quechua y el castellano. Yo estudié allí, es un espacio con lugares abiertos y amplios, y entonces tenía una formación ortodoxa pero tenía grandes espacios y nos permitían ser como éramos: podíamos usar nuestra propia indumentaria, sin ser obligados a usar un uniforme o a seguir esa homogeneización de las personas. Lo cierto es que no existe mejor nicho en la actualidad y ese ha sido uno de los logros de nuestros líderes en la comunidad. Terminé muy joven la secundaria, a los 16 años, y no tenía mucha conciencia de lo que iba a seguir como carrera. Tenía tres alternativas: preparación física, psicología y medicina, pero no estaba decidida así que mi hermano mayor fue el que decidió por mí. La carrera de Psicología no existía en la educación pública, no contaba con sustento económico y lo descartamos. A su vez, para mi hermano yo no contaba con el perfil para preparación física, así que quedó la opción de medicina y él me inscribió. Igual desde pequeña ya contaba con una tendencia, probablemente por mi madre como auxiliar de enfermería a quien observé hacer cosas que me dieron inclinaciones. Fue así como inicié mi carrera en Cuenca, Ecuador. Cuando terminé medicina, viajé a Cuba: desde la perspectiva como persona fue una experiencia muy linda porque ellos están muy orgullosos de su educación, pese a todas las limitaciones que puedan tener, ellos tienen un concepto de sentirse orgullosos de lo que tienen y forman. Realicé la especialización en ginecología y obstetricia. Como extranjera, ellos me perciben como la representante de la educación que ellos tienen en el mundo, te tratan de formar como pueden y ofrecen esa calidez humana. Tuve un profesor muy bueno y muchísima experiencia con calidez humana que me aconsejó en esa ciudad grande, yo viniendo de una comunidad pequeña. Fue así que este tutor me orientó como profesional y persona, fue todo muy personalizado. Aprendí a desenvolverme con lo que uno tiene en ese instante, lejos de lo que uno puede tener en otras ciudades de gran tecnología o disponibilidad de medicamentos o insumos, por lo tanto aprendí a solventarme y responder con lo poco que existía. Ellos dicen que lo único que tenemos es a nosotros mismos y nuestra capacidad. Como siempre quise continuar con mi formación y mi curiosidad de conocer un poco más y obtener más. Cuando volví a Ecuador me enteré que había un posgrado en la Universidad de Buenos Aires y era el primer posgrado de Latinoamérica para el manejo del cáncer de cuello uterino, me postulé y decidí venir. Para formar parte de la academia en Argentina todos los extranjeros tienen limitaciones, sobre todo en cuanto al reconocimiento del título. Fue largo el trayecto y sigue siendo largo poder revalidar el título. Existe un convenio en el que está incluida Argentina y supuestamente, automáticamente, deben reconocer el titulo de tercer nivel, entre el proceso de evaluación que duró dos años y medio, en que pasa por el Ministerio, un experto y te da una resolución para exámenes y horas de prácticas, aún siendo ya médico especialista, tuve que rendir las especialidades básicas de medicina. Para muchas personas esa limitación plantea un problema para acceder a una educación estatal o privada. Para la mayoría de los profesionales, pese a los convenios que hay en el país, éstos no se cumplen. Sin embargo, de alguna manera uno se va incluyendo en el campo laboral y cuando la gente te conoce te da oportunidades. Me ha llamado mucho la atención que los argentinos desconocen o no observan las identidades culturales. En Ecuador, la identidad, es el punto que te marca, pertenecer a un grupo te marca, a veces como un estigma. Pero en Argentina hay personas curiosas de por qué me visto así, o por qué hago eso o tal cosa, pero no he sentido discriminación, aquí no me he sentido apartada por mi identidad, me puedo involucrar igual que ellos, no hay barreras y eso me hace sentir segura. Parece que pertenecer a pueblos ancestrales no importa y eso me da la posibilidad de involucrarme con mucha libertad y confianza. Llevo seis años en Argentina, vine por dos, pero por las convalidaciones se me alargó, me pude involucrar con otras situaciones y algunos logros. En el campo profesional logré finalizar la subespecialidad, estoy esperando el título y decidí hacer la maestría en psicoinmunoneuroendocrinologia que logré terminar, pude involucrarme en la investigación, que me permitió formar parte activa de la situación, el estudio de mi tesis que media los niveles de cortisol en recién nacidos que se colocan en contacto piel a piel con la madre, y más que lograr una tesis y más que lograr un número, fue un logro en la institución médica donde trabajo ya que este procedimiento no se hacía y logré incorporarlo. Lo veo como un logro personal. El hecho de que esta investigación fuera seleccionada para el primer congreso nacional de psicoinmunoneuroendocrinologia y poder exponer esta investigación y dar esta información fue también una de las cosas que me alegró mucho como persona, profesional y así ser una buena representante de mi ciudad y mi pueblo. Ser parte de una cultura y una nación que fue olvidada y ha sido discriminada, y ser representante de ellos, es el mayor logro que he conseguido. Romper barreras que nos han impuesto dentro de la cultura, si sales del lugar es para involucrarte en otras cosas, no en situaciones técnicas o investigación de ciencia, son cosas que me llenan de bienestar y orgullo. Actualmente, soy una persona con falencias y con todas las posibilidades que puede tener una ciudadana, con limitaciones y deseos de continuar involucrándome en la investigación, y poder aportar al pueblo que pertenezco de forma activa, sin cadenas…tengo muchos deseos de mantenerme bien y continuar. Todas las veces que he salido del país, siempre he querido volver a casa, a pesar que he logrado cumplir el sueño de ser médica. Pero el hecho de formar parte de mi cultura ha sido una de mis mayores fortalezas, siento que eso lo tengo que retribuir, devolver, compartir esa experiencia y ser útil…ser útil en mi comunidad, así que es un incentivo de terminar mis metas en Argentina y regresar a casa, mi país y cultura. Soy una persona introvertida y tímida y hay muchas ideas en mi corazón. En cinco años siento que estaré involucrada un poco más en la salud, al menos muchas cosas están deambulando en mi mente.

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